El edificio es una estructura que protege de un cielo exagerado, un cielo que cuando más bello es parece caerse sobre nuestras cabezas… Es también una estructura que suplanta acciones que el cielo se niega a hacer, como iluminar en invierno.
El edificio toma la escala del entorno, enmarcándolo de la misma manera que la ventana de una casa permite dominar el paisaje desde el espacio doméstico. En el único solar plano de Tromso, el edificio crea sus propias vistas, las que la topografía le niega.
El edificio es abierto y cerrado a la vez. Cerrado en sí mismo, pero dejando aberturas por donde circular libremente, amables ante las visitas de lejos.
Los distintos usos se reparten en el continuo del edificio dependiendo de su situación respecto el espacio público.
El edificio es el acondicionador del espacio público. Por ejemplo, provee de iluminación general en los meses en que ésta falta.