La idea para este proyecto surgió en un viaje a Vitoria para preparar un curso de arquitectura. La reunión con organizadores y colaboradores del mismo se trasladó de una oficina a un restaurante. El trayecto lo dirigieron los escoltas de uno de los reunidos. Esta percepción subjetiva es esencial en P.O.M. 1 y P.O.M. 2.
Tanto la instalación principal como la secundaria consisten en vídeos simultáneos sincronizados. La colocación en paralelo de los mismos en una posición realista y un punto de vista normal establecen una trampa temporal que simula su retransmisión en directo.
Esta simulación del tiempo real, así como el diseño de la posición del espectador en relación a la instalación, colocan a éste en la posición de la persona vigilada. O bien de alguien que observa la situación desde fuera.
La instalación es el retrato de una situación desde una perspectiva subjetiva, en la que se pone al espectador en una aparente posición de percepción de peligro, en una situación de peligro. El punto de vista, literalmente, es el de la persona en peligro.
Las dos pantallas enfrentadas, en tamaño natural, el punto de vista fijo, la narrativa muy lineal, hacen de la instalación un retrato ''''realista'''', en acepciones propias de la historiografía del arte. Es un retrato de una ''''situación'''', de un espacio urbano. Este parece atravesar al espectador inmóvil.