Cuando Jesús del Pozo nos encargó estudios para una futura exposición sobre su obra nos pareció un trabajo apasionante, que incluía la posibilidad de experimentar con el movimiento de las personas en el espacio a través de la moda. Sin embargo, pronto nos dimos cuenta de que la manera tradicional de exponer moda es estática, ‘mortalmente aburrida’…
…en contraste con cómo se exhibe la moda viva, con desfiles, en movimiento. y algo más parecido a la manera de trabajo, con toiles sobre maniquíes, pero con referencias de todo tipo, cambios y ajustes sobre la marcha, un proceso que queda perdido en la exposición tradicional
Pensamos en una exposición dividida en dos: La primera consistía en grandes proyecciones de vestidos en movimiento sobre plástico transparente (utilizado en representaciones teatrales y musicales) que parecen flotar en la gran sala negra
La segunda, situada en una gran sala muy iluminada reproduce el proceso de trabajo, en esculturas realizadas a partir de maniquíes vestidos con los patrones de ‘toile’ y objetos y referencias relacionadas con el vestido o la colección que representa
La primera sala puede programarse para ofrecer la exposición por temas relevantes. En este caso la colección de vestidos de boda Jesús del Pozo