En los mismos barrios en los que faltaban instalaciones deportivas empezaron a sobrar rotondas con su proliferación en los 90. El vacío cívico creado por éstas se quiso llenar con esculturas de ''estética de mesa camilla''. Nuestra propuesta activa un espacio muerto y convierte el deporte de los ciudadanos en espectáculo.
La textura de la valla metálica convierte el espacio deportivos en una pantalla y los jugadores en siluetas.