La nueva ley de promoción dedica un 1% del presupuesto a obras de arte publico. Se organiza un concurso para ejecutar una obra escultórica para el barrio Lakua-2, en Vitoria, con el monto total de esta operación... con la sorpresa de que esta unica pieza ha de situarse frente a la sede del Gobierno Vasco.
En las bases se establece que debe ser “representativa” y que debe costar 80 miliones de pesetas. A estas cuestiones respondimos con una pregunta propia ¿Cómo de alto se puede llegar con 80 millones? La altura da “representatividad”, así que cuanto más alto mejor...¿o no?
La propuesta es un tubo de fibra de carbono, pintado de dorado antiadherente y con pequenos agujeros que en su interior alojan emisores de luz de fibra de vidro.
Haber organizado el material para llegar alto le confiere una extrema esbeltez y, por supuesto, flexibilidad. La menor rafaga de aire la pone en movimiento, con un cimbreo caracteristico. Se produce una metafora de la flexibilidad, a medias entre algo deseable pero también del latigo que castiga, con la cercana sede del Gobierno Vasco.
La gran altura y el movimiento del objeto establece relaciones sorprendentes con el público a muy distintas distancias.