La forma del edificio viene de hacerse a la medida del lugar, se abre, se curva, se levanta, negociando con los edificios existentes, esponjando un espacio común muy precario y escaso. Proponemos un edificio que sea capaz de crear espacio público por si mismo.
Los edificios propuestos en las bases del concurso crean calles angostas y bloquean la posible continuidad entre los reducidos espacios públicos.
Proponemos un ejercicio de adaptación y continuidad. En una situación tan extrema se da la paradoja de que la extensión del edificio más alla de sus limites favorece la ampliación y continuidad del espacio público.
El edificio se escurre entre sus compañeros, permitiendo la ampliación de la anchura de la calle principal.
El alzado del edificio, así como el diseño de distribución de las ventanas en éste, se optimizan para aprovechar los huecos entre los edificios existentes y proporcionar, en lo posible, vistas largas a sus habitantes.
El edificio ofrece vistas pensadas, por un lado, para el movimiento de los coches de la cercana M40, y por otro, para el de los peatones cercanos.