La casa espía en Princeton es en realidad una mezcla de oficina y vivienda de un espía comercial. El espacio doméstico sirve de camuflaje al trabajo que se realiza en el interior, subvirtiendo de raíz las relaciones que consideramos habituales entre la esfera pública y la privada.
En este proyecto lo doméstico se ofrece a sí mismo como una envolvente de normalidad para la actividad pública que aloja, más secreta que el rincón más íntimo de la casa. Es un reconocimiento de la imposibilidad de privacidad.
Los planos de la vivienda se adaptaron de otros proyectos conocidos ya existentes, en un ejercicio de apropiación propio del espionaje.