Contrariamente a lo establecido por las bases, en la propuesta para las manzanas de viviendas, oficinas y comercio frente a la estación del AVE de Zaragoza pensamos que debíamos crear un lugar propio e interesante, y no uno supeditado completamente a la estación.
La propuesta prevista recordaba a los desfiles militares. Nosotros creíamos que como figura de referencia era más interesante la de un grupo de amigos paseando en la playa.
Los bloques paralelos, supeditados totalmente a la estación del AVE, nos parece un claro retroceso en el entendimiento del espacio público con respecto a la relación que mantienen, por ejemplo, la Basílica y la Plaza del Pilar en el propio Zaragoza.
Si los bloques propuestos surgen de la horadación del volumen de la manzana en una sola dirección (subordinada a la estación), nosotros los cortamos en las otras dos direcciones del espacio, generando volúmenes más pequeños e individuales, probetas arquitectónicas de altura y uso variable.
Los cambiantes huecos entre los volúmenes de los edificios producen otra relación con la estación del AVE. La percepción de ésta en movimiento desde la calle parece más interesante que en la ordenación prevista por las bases.
La reestructuración de los usos en unidades más pequeñas nos permite diseñar cada microbloque como adición de estas unidades de programa, construyendo así una serie de experiementos arquitectónicos, cada uno distinto de los demás.
Las viviendas disponen de una gran superficie de fachada, y más de dos orientaciones. El 100% de las mismas son vivienda en esquina, lo que produce vistas largas y distintas horas de asoleo aún estando en el interior del solar. Ésto no se producía en la ordenación prevista.